En primera instancia es fundamental aclarar que la
neurociencia hace referencia a campos científicos, cuyo objeto de investigación
es el sistema nervioso y su relación con la conducta y el aprendizaje, en donde
el estado emocional condiciona fuertemente el funcionamiento del cerebro,
permitiendo modular las funciones cerebrales superiores (lenguaje, toma de
decisiones, memoria, percepción y atención) las cuales son determinantes en la adquisición
de nuevos conocimientos.
Según, Beiras (1998), la neurociencia, “hace referencia a campos científicos y áreas de
conocimiento diversas, que, bajo distintas perspectivas de enfoque, abordan los
niveles de conocimiento vigentes sobre el sistema nervioso. Es, por tanto, una
denominación amplia y general, toda vez que su objeto es extraordinariamente
complejo en su estructura, funciones e interpretaciones científicas de ambas”.
Es por ello, que la neurociencia aplicada en la educación
permite una mezcla de estrategias, modelos, métodos y procedimientos
significativos, lo que favorece la búsqueda de nuevos aprendizajes, por otro
lado, es de suma importancia entender cómo funciona el cerebro mediante el
proceso de enseñanza, permitiendo determinar la forma de que cada uno percibe
su entorno y de la forma como aprende cada individuo.
En consecuencia, el cerebro humano se educa en determinados
contextos involucrando activamente la participación de cada uno de los medios
que lo rodean, es decir, dicho entorno modifica el cerebro y la inteligencia está
determinada por ciertas predisposiciones genéticas o por la formación del
individuo. Es importante reconocer la necesidad de estudiar dichos cambios que
se dan en el ser, pues para la educación no existe barrera alguna para alcanzar
un proceso neurocognitivo, para lo cual se hace necesario la articulación entre
familia y escuela siendo estos los principales influenciadores del proceso
cognitivo.
En el caso de la familia, como núcleo básico de aprendizaje
y primer facilitador en el desarrollo de procesos para el perfeccionamiento
cerebral se convierte en un agente indispensable para potencializar el nivel de
pensamiento, aprendizaje y desarrollo emocional.
Por otro lado, la escuela es el espacio de aprendizaje en
donde los individuos se relacionan por medio de su cultura, pensamientos,
sentimientos y experiencias, comprendiéndola con un área de vinculo e interacción
permanente.
Por lo anterior, surge la necesidad de conocer la importancia
de la neurociencia en la educación y determinar una de las principales problemáticas
presentes en la actualidad en el contexto educativo en Colombia, uno de estos interrogantes
es: ¿cómo los profesores han desarrollado una enseñanza sin conocer a fondo el
funcionamiento del cerebro?
Durante muchos años los profesores han basado el
conocimiento con la repetición de textos, es decir, la memorización de
asignaturas sin verificar si el estudiante aprende o no, además, en un entorno
donde el estudiante no podía cuestionar sus procesos de aprendizaje, por tanto,
surge la necesidad de involucrar la neurociencia a fin de centrar el proceso de
enseñanza – aprendizaje de una forma más clara y efectiva, puesto que,
involucrando la teoría del aprendizaje basada en el cerebro, permite al docente
conocer las capacidades que puede llegar a desarrollar en cada ser con cada
propuesta pedagógica, para lo cual, es
necesario generar cierto nivel de compatibilidad entre el individuo y el
contexto de desenvolvimiento, de esta manera, se desarrollará un ambiente
escolar más acorde a las características intrínsecas del cerebro humano y la
manera como se puede alcanzar un aprendizaje significativo.
A modo de conclusión, podemos decir que la educación y la
neurociencia están estrechamente relacionadas ya que propician una experiencia
temprana en el desarrollo intelectual del ser, de esta manera permite mayor apropiación
del aprendizaje y favorece el pensamiento emocional favoreciendo la organización
y/o reorganización del cerebro; por lo cual, se hace necesario que como
docentes, tomemos conciencia de salir de nuestra zona de confort y no seguir como
estamos, por el contrario, tenemos que actuar como tales y adquirir buenas
bases de información científica sobre el cerebro.
Bibliografía
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